A los heridos en combate

¡Oh, hijo de Colombia e ilustre combatiente!
que regaste tu sangre en los surcos y en praderas
al despuntar la vida con un amor ardiente
para ver germinar las espigas en veredas.

Luchaste por la patria con valor y pericia
en las tierras llenas de abandono e indolencia
contra el fiero enemigo que lleno de injusticia
sembraba con los fusiles el odio y violencia.

Tú eres mensajero del honor y valentía,
entre los huracanes de codicia y terror,
llevando las misivas de paz con alegría
a pueblos que agonizan en medio del dolor.

El cielo es fiel testigo del sacrificio inmenso,
al quedar para siempre tu cuerpo mutilado,
del orgullo que llevas impregnado en el pecho
de servir a Colombia como el mejor soldado.

Por
Coronel Héctor José Corredor Cuervo