Nuestros Héroes

Prestaron su servicio militar como Soldados Bachilleres en la Escuela de Soldados Profesionales. Esta experiencia ha transformado sus vidas por lo que desean conservar lo que aprendieron con disciplina.

Brandon Felipe Carrasco de 19 años, dice que el Ejército es una profesión donde es posible ayudar a la gente. Cuenta que cuando era niño hablaba con los soldados, le contaban que su misión era proteger a la nación, a cada uno de sus habitantes. Le decían que su trabajo era rescatar secuestrados, evitar extorsiones.

Al pensar en lo que aprendió cada vez que hablaba con un soldado y sumarlo a este último año de experiencia al interior de la Escuela, sólo puede pensar en una cosa: ser militar.

Al portar el uniforme se representa a todo un país, dice con vehemencia. Ver su apellido en él lo llena de orgullo, en él no sólo ve a su familia sino también la entereza y el valor de quienes con su propia vida protegen la patria; siente que su deber como colombiano es servir a la patria, trabajar para alcanzar la paz que anhela la nación.

Su deseo es convertirse en oficial del Ejército, siente que su deber como colombiano es servir a la patria, trabajar para alcanzar la paz que anhela la nación.

Cuando entona las notas del Himno Nacional mientras mira ondear la bandera en lo alto, siente que ese tricolor manifiesta todo lo que somos, lo que podemos llegar a ser y sin duda, es en ese momento cuando su deseo de hacer parte de la mejor Institución del país se multiplica.

Así mismo, Cristian Felipe Varón Urrego, también de 19 años, no deseaba prestar el servicio militar, pero confirma que fue una experiencia que cambió su vida para siempre. Le faltaba sólo la etapa práctica para culminar una tecnología en procesamiento de alimentos que adelantaba en el Sena cuando llegó la hora de presentarse al Distrito Militar n.° 40.

Podía terminar ese proceso, pero su mamá consideraba que era una buena oportunidad y un buen momento para aprender cosas nuevas y por qué no, decidirse por una carrera militar.

Él, agradece todo lo aprendido, en especial la disciplina, la puntualidad y ese interés que despertaron en él de hacer las cosas cada vez mejor. No obstante, su deseo de ser ingeniero bien sea agroindustrial o de alimentos permanece en pie. Espera poder reintegrarse lo antes posible al Sena e iniciar su etapa práctica para alcanzar este objetivo que se le quedó pendiente.

Su madre no estaba equivocada, su excelente desempeño y su compromiso con lo que hace lo hicieron acreedor de la medalla Juan Bautista Obando conferida al soldado que en cada contingente de cada unidad militar se destaque por su excelente conducta, virtudes militares, aprovechamiento en la instrucción, sentido de pertenencia con la Institución, iniciativa e interés por el servicio.

Finalmente, Anderson Ávila Roncancio es otro soldado bachiller que culmina su servicio militar. Asegura que durante este año aprendió a valorar más a su familia. Cree que aunque está más lejos de ellos que en cualquier otro momento de su vida, ha aprendido a valorarlos de tal modo que los percibe más cercanos.

Ayudar a su familia, en especial a su madre es lo que más lo motiva, por ello, quiere hacer parte del Ejército Nacional como Soldado Profesional. Cerca de la finca donde vivía cuando era niño, veía pasarla las tropas del Ejército, corría para saludarlos y se quedaba mirando cuando se alejaban por el camino.

Estos tres jóvenes, junto a 43 jóvenes más culminan una etapa importante de sus vidas. De ahora en adelante, con decisión y entereza deben continuar esforzándose por alcanzar las metas, sueños y objetivos que se han propuestos a fin de contribuir activamente en la construcción de un futuro mejor.

La Escuela de Soldados Profesionales, a través de su director el Coronel Miller Vladimir Nossa Rojas, los anima para que puedan poner todos sus talentos, destrezas y habilidades al servicio del país.