Una mirada a la familia militar

Se puede considerar a la familia como una unidad básica de la sociedad humana; centro fundamental del desarrollo de la vida afectiva y moral del individuo. La familia es definida en la Constitución Política de Colombia como “el núcleo fundamental de la sociedad, se constituye por vínculos naturales o jurídicos, por la decisión libre de un hombre y una mujer de contraer matrimonio o por voluntad responsable de conformarla” (capítulo 2, articulo 42).

De acuerdo con lo anterior, se podría deducir que la familia es una estructura social vital en toda comunidad. Las definiciones de familia tienden a referirse a las relaciones de consanguinidad y a un sistema compartido de valores, pero las familias son tan diversas como los individuos que la componen.

La familia es un sistema social viviente, fuente tanto de gran tensión como de recursos de apoyo. “la familia es el principal y más poderoso sistema emocional al cual pertenecen los seres humanos y constituye el mayor recurso potencial, así como la mayor fuente de estrés” ; por ello, la importancia del fortalecimiento de los lazos familiares, conectando así los miembros de la familia, trascendiendo el tiempo, la distancia y los conflictos; esta conexión emocional es una característica básica de la familia, que hace que se realce y sobrelleve las diferentes situaciones en las que se ve envuelta.

En este sentido, al hablar de familia es indispensable puntualizar y considerar siempre aspectos fundamentales que la definen como un sistema complejo, dinámico e integral; más aún centrándolo y contrastándolo con nuestros héroes de Colombia, dentro de un contexto Militar, se está ahondando en una situación de mucha más envergadura, que requiere un trato especial por sus variantes condiciones y particulares características, “traslados a sitios lejanos, relaciones de pareja sostenidas en la distancia, escaso tiempo para compartir en familia, la soledad… son un sinfín de argumentos que influyen al contexto familiar y al militar.

Una realidad donde el uniformado se encuentra en un medio rígido, que le exige un alto nivel de responsabilidad, dedicación, entrega por su patria, y cumplimiento de su misión. Es aquí donde al hablar de cumplimiento eficaz de la misión, no podemos dejar de la lado la vida personal y familiar del militar, si el individuo no está bien interiormente, dentro de su núcleo, con sus redes primarias, muy difícilmente dará el rendimiento esperado en el ámbito profesional.

Por consiguiente, se hace necesario generar e implementar estrategias cuyo objetivo sea cultivar la vivencia de modelos de aprendizaje familiar en todos los hombres y mujeres del contexto militar, de manera que les permita enfrentar la actual problemática familiar y obtener un equilibrio entre la vida laboral y familiar.

Relaciones fundadas en la comprensión, que contribuyan a la autoestima, la seguridad personal y proyectos de vida claros y definidos. La familia, con el apoyo de todos sus miembros, debe ser gestora de su propio crecimiento y desarrollo teniendo como base el respeto mutuo. Solo fortaleciendo los vínculos intrafamiliares, darán seguridad al individuo, una estabilidad socio – emocional en un contexto hostil en mayoría de los casos que requiere más que voluntad y disposición, requiere un grado de solidez, integración y unión.

De igual forma es importante, empoderar al uniformado en la parte espiritual, y como esta logra transcender en su diario vivir. Una oportunidad para crecer, entendernos y tratar más a Dios. Donde se crea una nueva visión del mundo y se enfatiza más en “la calidad de las relaciones interpersonales en el matrimonio, a la promoción de la dignidad de la mujer, a la procreación responsable, a la educación de los hijos; se tiene además conciencia de la necesidad de desarrollar relaciones entre las familias, en orden a una ayuda recíproca espiritual y material, para contribuir a la construcción de una sociedad más justa”.

Realmente, son muchos los desafíos y retos que deben alcanzar nuestras familias militares, por ello, la familia debe ser el momento en el cual se crezca como persona a través de interiorizar y descubrirse así mismo, para aceptarse y amarse abriendo así un canal de verdadera comunicación asertiva y de apertura hacia a los demás, teniendo siempre como pilar y eje trasversal los principios y valores que solo es posible cultivarlos en un hogar lleno de amor.

“Si las parejas logran enamorarse de la distancia que las separa y les permite verse uno al otro de cuerpo entero, se puede iniciar una maravillosa vida en común.”
Rainer María Rilke.

[1]Constitución política de Colombia 1991. [2] Quintero Velázquez, Ángela Maria. El Trabajo Social y el Enfoque Sistémico. Editorial Limen Hvmanitas. Buenos aires argentina. 2004. [3]FamiliarisConsortio de su Santidad Juan Pablo II Sobre la Misión de la Familia Cristiana en el Mundo Actual.

Dirección de Familia y Bienestar.