Embajador mexicano exalta la Fe en la causa del soldado colombiano

Es para mí un profundo honor acudir hoy a este Cantón Norte, espacio en el que el más noble patriotismo se convierte en convicción de decidida acción, a favor de los más altos intereses de la nación.

Me honra, además, que esta visita sea en ocasión de recibir la Condecoración “Fe en la Causa”, que me otorga el Comandante del Ejército Nacional de esta nación hermana, que desde hace ya más de dos años y medio se ha convertido, más que en una adscripción diplomática, en mi adorado hogar.

Que el Honorable Ejército de Colombia considere que mi labor merece ser reconocida con tan alta distinción es un gesto que aprecio en todo lo que vale, porque si servir desde el espacio institucional que hoy ocupo es una obligación, hacerlo en esta maravillosa tierra, fortaleciendo además la relación fraterna que la une con México, es francamente un privilegio de vida.

Y es que Colombia y México somos países, ambos, en los que nuestras fuerzas armadas son ejemplo de valentía y honor. En ambos casos, las misiones primigenias que les fueron asignadas, para defender la soberanía, la independencia y la integridad del territorio nacional han sido ampliamente superadas a través de una mística de solidaridad social y servicio permanente a la patria, generando paz, seguridad y desarrollo no sólo con acciones heroicas ahí donde fuerza se requiere, sino extendiendo siempre una mano de apoyo generoso y cálido a nuestra gente, cuando esta la necesita. Una mano, en una palabra, de esperanza.

Nuestras Fuerzas Armadas, colombianas y mexicanas, hoy se distinguen por ser cuerpos que cuentan con niveles superiores de capacidad operativa, altamente profesionales y profesionalizados, tecnológicamente avanzados y siempre listos para cumplir sus labores de guerra o de paz. Por eso es que no sólo son ampliamente reconocidos a nivel mundial, sino que han decidido colaborar de manera cercana entre sí.

Es así como del 2014 al 2016, en lo concerniente al Ejército y Fuerza Aérea mexicanos, 6 Jefes, 35 Oficiales, y 13 miembros del personal de Sargentos se han capacitado en Colombia en Cursos como: el de Estado Mayor, Fuerzas Especiales, Lanceros, de Inteligencia, Altos Estudios Militares, entre otros. Así como también, 5 Jefes y 2 Oficiales mexicanos imparten sus valiosos conocimientos como instructores en la Escuela de Helicópteros y en la Escuela Superior de Guerra. De igual manera, es preciso resaltar que se ha adelantado el Intercambio de Conocimientos y Experiencias entre 4 Cadetes mexicanos que han llegado a Colombia y 2 Cadetes Colombianos que viajaron el año pasado a México.

Lo anterior, sin olvidar que en Colombia se han cumplido Viajes Geoestratégicos del Colegio de Defensa Nacional, de la Escuela Superior de Guerra y del Centro de Estudios Superiores Navales de México.

En este mismo sentido, en lo referente a la Secretaría de Marina, desde el 2014, 7 Capitanes, 26 Tenientes y 2 Tercer Maestres han realizado Cursos como: el de Estado Mayor, Altos Estudios Militares, Interdicción marítima, Analista de Inteligencia Técnica, Básico de Ala Rotativa, entre otros. Resaltando que, 8 Capitanes y 1 Teniente fungen como Instructores en la Escuela Superior de Guerra y en la Escuela de Inteligencia Naval.

De igual manera, a este selecto grupo se ha sumado 1 Capitán que presta sus servicios en el Centro Internacional Marítimo de Análisis contra el Narcotráfico.

Asimismo, en la actualidad, 1 Capitán de la Armada Nacional de Colombia se encuentra cursando la Maestría en Seguridad Nacional en México.

Adicionalmente, durante este periodo, los Buques insignia “Huasteco” y “Cuauhtémoc”, han visitado en tres y dos oportunidades, respectivamente, la majestuosa ciudad de Cartagena de Indias, transportando a valerosos hombres de la Secretaría de Marina, quienes han compartido un mensaje de paz, heroísmo y buena voluntad con los colombianos.

A lo anterior, se suman los observadores militares mexicanos que participarán de la Misión de la Organización de las Naciones Unidas en Colombia, de los cuales 4 son de la Secretaría de Marina y 9 de la Secretaria de la Defensa Nacional; algunos ya están llegando, y son el mejor ejemplo de que México no sólo quiere y desea la paz de Colombia; sino que la acompaña decidida y entusiastamente, y así lo seguirá haciendo mientras Colombia lo solicite, porque ante todo sabemos que esta es una paz de, por y para los colombianos.

Esta cercanía en materia militar y naval no es un hecho ni aislado ni fortuito; es en realidad, a un tiempo, reflejo y ejemplo de una relación mucho más amplia entre Colombia y México que, por citar temas muy concretos, convierte a Colombia en el primer mercado de turistas internacionales hacia México en América Latina, y viceversa. O que hace de Colombia el segundo socio comercial de México en la región, tanto por los prácticamente 10 mil millones de dólares de inversión mexicana en Colombia como por los casi 6 mil millones de dólares anuales de comercio bilateral entre nuestros dos países.

Señoras y Señores, amigos todos,

Tener “Fe en la Causa” es saber que se tienen objetivos precisos y que se tiene también la claridad para alcanzarlos. Tener Fe y tener una Causa remiten a un mismo y poderoso concepto, que es el de la certeza. Y es que, tener Fe, es tener la certeza profunda de que aquello en lo que se cree es real. Tener una Causa es tener la certeza de que hay motivos suficientes para seguir avanzando en una dirección predeterminada, por ser la correcta. Por ello, tener “Fe en la Causa” es creer profundamente en un objetivo para seguir avanzando sin tregua y sin vacilación hacia su consecución. Tener “Fe en la Causa” es tener una enraizada determinación; y es en esta determinación intensa de la Fe en una Causa en donde a su vez se genera la confianza. Es así como certeza, determinación y confianza van de la mano. Por ello, quien tiene “Fe en la Causa” profesa una convicción profunda, y nunca desconfía y nunca se detiene; no se detiene nunca ante nada, tal y como lo demuestra el Ejército colombiano.

Para el Embajador de México en Colombia recibir esta condecoración es motivo de profunda honra, pero sobre todo la declaración pública y explícita de un compromiso con Colombia, de un compromiso con México, de un compromiso con la relación México-Colombia y de un compromiso con las Fuerzas Armadas colombianas y mexicanas para seguir actuando a partir de los valores que inspiran esta presea, pero sobre todo a partir de los valores que inspiran el diario actuar de los héroes que defienden a la patria.

Continuaré agradeciendo por siempre este reconocimiento, pero más que de manera verbal, con el arrastre de mi acción cotidiana, haciendo de la rectitud mi Causa y de la Fe mi motivación permanente; encontrando en el entusiasmo de seguir sirviendo a los demás en y desde esta hermosa tierra colombiana evidencia de arrojo; sin vacilaciones ni holganza porque en la constancia es donde se mide la fuerza de la voluntad; y con plena entereza de espíritu, porque sólo en la ética inquebrantable del hacer se justifica la moralidad inmanente del quehacer. Es ahí, en ese terreno de la paz interior que da el tener Fe en una Causa, Señor Comandante, en el que sé, sin duda alguna, que me seguiré encontrando por siempre con todos y cada uno de los doscientos cuarenta mil hombres y mujeres del Gran Ejército de Colombia.

Mil y mil gracias por su generosidad.