Pedro Pascasio Martínez, símbolo de transparencia y ética

Hoy 197 años después de la campaña libertadora se continúa exaltando la labor del soldado Martínez y las importantes enseñanzas que dejó para todos los soldados que hacen parte del Ejército de Colombia por su ejemplo de honradez, ética y lealtad.

Pedro Pascasio Martínez Rojas fue un soldado perteneciente al Batallón Primero de Rifles, quien cumplió un rol fundamental en el desenlace de la Batalla de Boyacá. Hijo del señor José Mercedes Martínez y la señora María del Niño Jesús Rojas, este soldado nació el 20 de octubre de 1807 en Belén, Boyacá.

A muy temprana edad pedro Pascasio se dedicó a trabajar como empleado doméstico del hacendado José Leiva hasta la edad de los 12 años, cuando el Ejército Libertador llegó en julio de 1819 al municipio de Belén reclutando a varios jóvenes para que sirvieran a la causa libertadora.

Uno de ellos fue Pedro Pascasio, a quien se le otorgó la misión de cuidar a los caballos más selectos de los Patriotas. Durante la Batalla de Boyacá, este soldado hizo parte del Batallón Rifles al mando del Teniente coronel Arturo Sandes, quien pertenecía a la retaguardia del Ejército Libertador. Tras el triunfo de los patriotas sobre las tropas realistas, el General José María Barreiro intentó escapar, pero se encontró con el soldado Pedro Pascasio, quien lo reconoció y a pesar del soborno que este le ofreció, hizo caso omiso y lo tomó como su prisionero.

De esta forma se chace referencia a la historia en el boletín número 4 del Estado Mayor del Ejército Libertador redactado por el General Carlos Soublette: “todo el Ejército enemigo quedó en nuestro poder, fue prisionero el General Barreiro, Comandante General del Ejército de Nueva Granada, a quien tomó en el campo de batalla, el soldado del Batallón Primero de Rifles, Pedro Martínez”

Una vez capturado el General Barreiro, Pedro Pascasio lo llevó a la casa de Teja donde se encontraba el General Simón Bolívar. El Libertador satisfecho por la excelente labor del soldado y como una manera de reconocer su trabajo le hizo un reconocimiento ascendiéndolo al grado de sargento y dándole una gratificación de cien pesos.

Luego de que el Ejército Libertador partiera victorioso hacia Santa Fe, Pedro Pascasio se quedó en su natal Belén, dedicándose al oficio de leñador, labor que realizó durante toda su vida. El Estado reconoció al soldado en el año 1880, después de 50 años, mediante la ley 93 del 18 de agosto, en la que concedía a Pedro Pascasio una pensión vitalicia de 25 pesos, la cual no pudo disfrutar durante mucho tiempo ya que el 24 de marzo de 1885 este soldado boyacense murió en su natal Belén, a los 78 años de edad.

Fuente: Centro de Estudios históricos del Ejercito Nacional