En el campo de paradas Batalla de Boyacá, se realizó la ceremonia de ascenso de 336 subtenientes

Con la presencia del Presidente de la República y la cúpula militar, la Escuela Militar de Cadetes realizó la ceremonia de ascenso de 328 hombres y ocho mujeres que conforman el curso Gr Manuel Alberto Murillo González y Gr Martín Orlando Carreño Sandoval. En la ceremonia estuvo una delegación del Ejército Panamá, en la cual siete alférez del país vecino obtuvieron el grado de subtenientes.

Sentimiento hecho camuflado

“Lo más importante es tener el honor de ser brigadier mayor de escuela”, estas son las palabras de Deiver Yesid Causil Rincón quien recibió el grado de subteniente del arma de ingeniería del Ejército Nacional.

Hace cuatro años cuando ingresó como cadete su meta era ganar una beca para ayudar económicamente a su familia, y casi sin quererlo, su más anhelado propósito lo llevó a ser primer puesto en su promoción, el mayor orgullo para un estudiante de la Escuela Militar de Cadetes (Esmic).

CausilEl grado que tuvo como brigadier mayor de escuela, le trajo responsabilidades como ser en interlocutor de los alumnos ante el director de la Esmic, escuchar a sus compañeros en sus problemas y brindar el apoyo necesario. “Uno tiene la oportunidad de ser formador de personas, ser ejemplo (…) ejercer mando pero todo basado en el respeto. Es el mejor método para que la gente aprenda”.

El joven barranquillero prestó el servicio militar en el Batallón de Ingenieros n.º10 en Valledupar, Cesar. Ahí encontró su vocación. Hablar del Ejército, de su trayectoria como soldado y los años de aprendizaje en la Esmic desbordan su pasión e ilusión por los años venideros.

Por ser el primer puesto en casi todos los semestres de la carrera tuvo el honor de viajar y conocer el entrenamiento militar y la cultura de otros países. Estudió un semestre en la Escuela Militar de Cadetes Bernardo O’Higgins en Chile donde también pudo ser instructor y realizar una campaña de nieve en la cordillera de los Andes.

Este año estuvo en la Academia Militar de West Point en Estados Unidos donde pudo ver la formación militar de los oficiales y dictar una clase de español a los cadetes estadounidenses.

Su experiencia le mostró el profesionalismo de los militares de otros países, pero sobretodo valorar que “los militares colombianos somos muy místicos, tenemos mucha vocación, sentido de pertenencia (…) nosotros sentimos el camuflado, la necesidad que tiene nuestra sociedad”.

Ahora, como subteniente del Ejército, su misión está en la Escuela de Ingenieros Militares, su sueño: ser comando; su meta: ser general; su propósito diario: ser el mejor; su responsabilidad: velar por quienes va a responder; y su lema: “como comandante ser el motor, siempre la Institución por delante”.