Con lazos de solidaridad se construyen los sueños

Una casa edificada con bases sólidas, fruto de la amistad y el esfuerzo, son hoy el anhelo cumplido del soldado Galviz, quien lo ha dado todo por su patria.

Una fuerte explosión, 30 segundos de completa oscuridad, asfixia, desespero, plegarias, culpas y arrepentimientos. El soldado profesional Fabián Alberto Galviz Ibarra, en cumplimiento de su deber, cayó en una mina el 23 de marzo de 2014 en el departamento de Nariño.

Después de 11 días en coma, cuando la vida parecía irse con cada sonido de los aparatos del hospital, Fabián despertó sin sus dos piernas y el brazo derecho prácticamente destrozado. Pero también con su alegría, fortaleza y total agradecimiento por una oportunidad más en este mundo.

En Cúcuta, Norte de Santander, de donde es oriundo, Fabián ingresó al Ejército como soldado regular. Después de 18 meses y habiendo aprobado las pruebas, realizó el curso para ser soldado profesional. La carrera militar lo llevó a recorrer gran parte del territorio nacional con el orgullo y entusiasmo de los héroes de Colombia, los mismos que ahora lo impulsan a recuperarse físicamente y progresar profesionalmente.

Galviz“La discapacidad va en la mente” afirma Galviz con la frente en alto y los ojos colmados de esperanza. La natación ha sido su mejor terapia. Hace parte de la liga de natación de las Fuerzas Militares y el año pasado se colgó la medalla de oro en la categoría de 100 metros libres en Ibagué.

Este campeón nacional quiere ir por más. Terminó bachillerato y quiere estudiar derecho y contaduría. Para ello, por decisión va a pasar a ser parte del 10% de la población mundial zurda, exclusividad que para Galviz va a ser aprendida con tiempo, dedicación y esfuerzo.

Otra de las metas que tiene en su vida, tal vez la más grande, es caminar de nuevo. A pesar que los doctores solo le daban un 5% de probabilidad de caminar, ya está realizando pruebas con prótesis en el Hospital Militar Central. A lo largo de estos dos años el proceso de recuperación ha sido duro, y ésta nueva etapa no es la excepción. Galviz está convencido que lo va a lograr, no solo por su fortaleza, sino también gracias al apoyo que ha recibido de su familia y de personas de la Institución.

El tiempo le ha mostrado que “puede hacer las cosas a pesar de como esté (…) si uno se achicopala uno mismo se destruye”. Esa fuerza interior le ha permitido renacer, afrontar con valentía las dificultades y ser ejemplo de perseverancia y tenacidad. Esos sentimientos se los transmite a su madre, su esposa y sus tres hijos, quienes fueron los que más sufrieron al enterarse del accidente.

Siempre recibe con una sonrisa a quien quiera hablar con él, para los que lo conocen y se sorprenden de verlo, solo les dice: “soy el mismo Fabián. La vida hay que tomarla como venga”.

Las puertas de la vida

Una casa de una sola planta, con amplios accesos y adecuada a sus necesidades, ubicada en el municipio de Santiago, Norte de Santander, va a ser el nuevo hogar de Fabián con su esposa y sus hijos.

El pasado mes de abril, la Asociación Nacional Acción Social Ejército, Anase y la Corporación Matamoros con el apoyo de la Segunda División, sus unidades operativas menores y fuerzas de tarea, le cumplieron este gran sueño. En un acto ceremonial junto a sus seres queridos, Galviz recorrió su hogar, se sorprendió con cada detalle y agradeció con profundo sentimiento la obra que materializó el esfuerzo y los corazones solidarios.

Con más de 50 años de labor por la comunidad militar, Anase con sus 13 sucursales a nivel nacional, tiene como misión trabajar por quienes lo han dado todo por Colombia. En su trayectoria han realizado proyectos de responsabilidad sociales tales como la construcción de la compañía de sanidad Héroes de Paramillo en Medellín, parques infantiles, hogares de paso, centros médicos y odontológicos, canchas sintéticas, además de adecuaciones y diversas donaciones.

Su labor ha beneficiado a miles personas, entre oficiales, suboficiales, soldados y sus familias. Ahora la meta de Anase es direccionar, apoyar y orientar las estrategias emprendidas por las sucursales a nivel nacional para continuar ayudando al personal militar que lo necesita.

Hoy fue el soldado Galviz, pero como él hay muchos héroes a quienes Anase les ha cambiado la vida.