Poema al soldado de Colombia

SOLDADO DE COLOMBIA

Soldado Colombiano: noble y valiente
Venido de una estirpe de (gallardos hombres)
Que llevas por doquiera un pensamiento
De servir a tu patria con hidalguía,
Dejando en esos campos de duras luchas
¨tu sangre generosa allí vertida¨

A pesar de haber nacido en cuna humilde
Eres para Colombia un ser honroso,
Que defiendes tu patria con gran desvelo.
Dando así un ejemplo de valor y celo.
Llevando tu bandera con gran orgullo.

Las luchas han dejado en tu cuerpo cruentas
Heridas, y en tu alma se aprecian las tristes huellas,
Del hondo sufrimiento que resignadamente llevas consigo.-
Pero no obstante de este infortunio que te acontece.
Ha templado tu carácter de un ¨un gran héroe¨.

¨Aterido de frío en esa trinchera¨,
En aquellas largas noches frías y oscuras,
Tal vez tus ojos expectantes quieran cerrarse para
El merecido descanso a este celaje,
Pero tu férrera voluntad y tu coraje, hace que permanezcas.
En pie de lucha.

La patria agradecida rinde tributo a un excelente soldado
Noble y valiente, que sin el comienzo de la aurora no fuera
Día y las amenazas noches tensas y frías, al tener tu presencia.
La tranquilidad se advierte.
Y la vida continúa en las Comarcas en donde humildes familias-
Tienen su asiento. Las madres cantarán a sus niños canciones de cuna-
Los ancianos y labriegos se contarán largas historias.
El campo da cosechas y da sus mieles, al abierto de aquerlos que –
Están presentes, sin pretender abandonar esta vigilia, ellos se aprestan –
A cumplir con gran decoro, las órdenes impartidas por sus mayores.
Honor al insigne General y soldado raso, son los dos, muy valiosos para –
Sus fuerzas y nos llenan de orgullo por su entereza. Y al grafor de-
La lucha, solo vislumbran: ver a su patria libre de tanto encono.

El juramento dado a su bandera ha de traer a tu vida: honor y gloria
Por que tu has sabido ganarte este respeto como fiel exponente
¨de gran guerrero¨.
Y tu nombre ha de figurar hoy, mañana y siempre,
En las páginas de oro de nuestra historia.

Gloria Beatríz García